Presupuesto familiar con sueldo variable
Los presupuestos tradicionales asumen un sueldo fijo que llega el mismo día todos los meses. Si trabajas a honorarios, por comisiones o con ingresos estacionales, esa cuenta no te sirve. Este es el enfoque que sí funciona.
El error de presupuestar con el mes bueno
Cuando el ingreso varía, la tentación es planificar con un promedio optimista o directamente con el último mes bueno. El resultado es predecible: los meses malos se cubren con tarjeta de crédito o con avance en efectivo, y la deuda se arrastra justo cuando el ingreso ya venía bajo.
El enfoque que funciona es el inverso: presupuestar con el piso, no con el promedio. La plata que llega por sobre ese piso no se gasta según llega, sino que tiene un destino decidido de antemano.
Paso 1: calcula tu sueldo base
Junta tus ingresos de los últimos doce meses —o de los que tengas, si llevas menos tiempo— y toma el mes más bajo. Ese es tu piso realista. Si los últimos doce meses fueron atípicos, usa el promedio de los tres meses más bajos, que suaviza un mal mes aislado sin caer en el optimismo.
Ese número es tu sueldo base: el ingreso con el que vas a armar el presupuesto de gastos fijos del hogar. Arriendo o dividendo, cuentas, alimentación, colegio, transporte y seguros tienen que caber ahí. Si no caben, el problema no es de método sino de estructura de gastos, y hay que resolverlo antes de seguir.
Paso 2: arma el colchón de irregularidad
Es una cuenta separada que cumple una sola función: nivelar los meses. En los meses buenos recibe el excedente; en los malos, completa lo que falta para llegar al sueldo base.
No es el fondo de emergencia, y conviene no mezclarlos. El fondo de emergencia cubre eventos —una enfermedad, quedarse sin pega, el auto que se rompe— y no se toca por un mes flojo. El colchón de irregularidad cubre la variación normal de tu ingreso, y se usa seguido y sin culpa.
Una referencia razonable es acumular en el colchón el equivalente a la diferencia entre tu mes bueno y tu mes malo, multiplicada por dos o tres meses. Con eso puedes atravesar una racha baja sin tocar deuda ni el fondo de emergencia.
- •Cuenta separada, idealmente en otro banco o con la vista desactivada, para no leerla como plata disponible.
- •Primero se llena el colchón; recién después se reparte el excedente a otros destinos.
- •Si el colchón se vacía dos veces seguidas, tu sueldo base está mal calculado: bájalo.
Paso 3: dale destino al excedente antes de que llegue
La decisión clave se toma cuando la plata todavía no llegó. Define de antemano qué porcentaje del excedente va al colchón, cuánto a ahorro o inversión, cuánto a pagar deuda y cuánto a gasto libre. Decidir con el depósito ya en la cuenta es cuando peor se decide.
Un reparto de partida que se puede ajustar: mientras el colchón no esté completo, todo el excedente va ahí. Una vez completo, se reparte entre ahorro, deuda y una parte de gasto libre que no dé culpa. Que exista esa parte de gasto libre importa: un plan que no deja disfrutar los meses buenos no se sostiene.
Si trabajas a honorarios, hay dos gastos que no son opcionales
A honorarios, parte de lo que recibes no es tuyo: está la retención de impuesto que se descuenta de cada boleta y las cotizaciones previsionales y de salud, que en Chile son obligatorias para quienes emiten boletas de honorarios y se ajustan en la declaración de renta de abril.
El error clásico es presupuestar con el monto bruto de la boleta y encontrarse en abril con una deuda que no estaba en ningún plan. Trata esos montos como un gasto fijo que sale apenas entra la plata, idealmente a una cuenta aparte, no como algo que verás en su momento. Los porcentajes de retención y de cotización cambian por normativa: revísalos en el Servicio de Impuestos Internos y en la Superintendencia de Pensiones antes de fijar tu número.
Cómo ayuda Genoikos
Para presupuestar con el piso primero hay que saber cuál es. Genoikos captura los movimientos desde los correos del banco y las cartolas, así que el historial de ingresos y gastos del hogar se arma solo, sin que tengas que reconstruir doce meses a mano.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo hago un presupuesto si mi sueldo cambia todos los meses?▼
Presupuesta con tu piso, no con tu promedio. Toma el mes más bajo de los últimos doce —o el promedio de los tres más bajos— y arma con ese monto el presupuesto de gastos fijos del hogar. Lo que llegue por sobre ese piso no se gasta según llega: va a un colchón de irregularidad que nivela los meses malos, y recién después se reparte a ahorro, deuda y gasto libre.
¿Cuál es la diferencia entre el colchón de irregularidad y el fondo de emergencia?▼
El fondo de emergencia cubre eventos imprevistos —quedarse sin trabajo, una enfermedad, una reparación mayor— y no se toca por un mes flojo. El colchón de irregularidad cubre la variación normal de un ingreso variable: se usa seguido, sin culpa, y se repone en los meses buenos. Mezclarlos hace que la primera racha mala se coma el fondo de emergencia.
¿Cuánto debería tener ahorrado si trabajo a honorarios?▼
Además del fondo de emergencia habitual, conviene tener el colchón de irregularidad —del orden de dos o tres veces la diferencia entre un mes bueno y uno malo— y, por separado, lo que corresponda a la retención de impuesto y a las cotizaciones previsionales y de salud, que se ajustan en la declaración de renta de abril. Los porcentajes vigentes conviene verificarlos en el SII y en la Superintendencia de Pensiones.